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1 Febrero 2008

Pedro - Paro agropecuario, el fracaso de la política

Categoría: Cartas de Lectores – admin – 9:38

Paro agropecuario, el fracaso de la política.

Debiéramos ser un país con forma de gobierno representativo, republicano y
federal. Ninguno de estos enunciados básicos de nuestra Constitución se
cumple con la plenitud necesaria para que podamos considerarnos una
democracia moderna.

Los diputados son producto de una lista confeccionada a dedo por unos pocos
dirigentes, no nos representan ni rinden cuenta de sus actos. Son
funcionales a quienes los incluyen en la lista o se “borocotizan” al mejor
postor. Salvo honrosas excepciones solo los representantes de la oposición
se animan a decir lo que piensan y a defender los intereses de sus
electores.

Ser República implica la división e independencia de sus tres poderes,
condición que tampoco se cumple. El Congreso ha delegado sus funciones
constitucionales más elementales al ejecutivo, sea por los “superpoderes” u
otras tantas omisiones a sus obligaciones establecidas por la Constitución.
Vemos también como la voluntad de la Justicia es en muchos casos
influenciada por los deseos del gobierno.

En cuanto al federalismo existe solo en algunas de sus expresiones formales,
pero en la práctica no se aplica. La Ley de coparticipación federal no ha
sido tratada, pese al tiempo transcurrido, como lo exige la Constitución del
1996. La mayor parte de los recursos que necesitan las provincias son
manejados desde la Casa Rosada de acuerdo a su conveniencia política. Se ha
llegado al extremo de que el matrimonio presidencial “ordena” a gobernadores
no interceder en el presente conflicto aun cuando afecta directamente a sus
provincias.

Es así que nos encontramos con un Estado absolutamente subordinado al poder
presidencial sin el necesario equilibrio y control que debieran proveer los
otros dos poderes que hacen a una república. No se respeta la Constitución
ni en su letra ni en su espíritu. Salvando las diferencias de grado, algo
así ocurría en tiempos de Benito Mussolini, incluidos los grupos de choque
que vemos intentando imponerse por el miedo a quienes se oponen a los
designios gubernamentales. La promesa de una reforma política es solo eso:
Una promesa.

El gobierno se pasó de la raya cuando el 11 de marzo aplica por tres años un
nuevo y abusivo aumento impositivo en perjuicio de la cadena agroindustrial
y del interior. Fue la gota que rebalsó el vaso provocando una protesta
multitudinaria que no reconoce antecedentes. Con ello el entramado social de
los pueblos y ciudades del interior ven cómo las posibilidades de su
crecimiento se limitan severamente provocando un éxodo no querido hacia las
grandes urbes.

Si se respetara la Constitución estos conflictos no tendrían lugar. Si el
Congreso cumpliera con su función constitucional de fijar los impuestos,
gastos del ejecutivo y la coparticipación provincial luego del
correspondiente debate por parte de los representantes de todas las regiones
del país, no asistiríamos hoy a éste enfrentamiento creado por un gravísimo
error del ejecutivo. Si diputados y senadores defendieran el interés de sus
electores no habría piquetes ni confrontaciones por fuera de los carriles
democráticos. En toda democracia evolucionada estos desbordes no existen.

Atento a que estamos ante el más serio conflicto de los últimos tiempos
provocado por una medida del propio gobierno, cabía esperar por parte de la
Señora Presidenta un mensaje conciliador y de apertura al diálogo. Es de
lamentar que no fue así. Sus palabras fueron ofensivas para el sector y mal
asesorada, claramente inexactas en varias de sus afirmaciones. Posiblemente
el monólogo improvisado desde un atril, ante una audiencia de aplauso
complaciente y donde no se admiten preguntas, induzca a estos errores.

Por tratarse de una cuestión de Estado que hace al desarrollo integral de la
Nación, imposible de realizar con un interior raquítico y así expresado por
millones de ciudadanos que se han volcado a la protesta en una forma
espontánea y masiva nunca vista: ¿Será demasiado pedirle al gobierno que
aparezca una veta de estadista, conciliadora y serena para sentarse a una
mesa, con amplitud de criterio, buena disposición y sentido común resolver
el problema?

Pablo Lebeck.

LE 5588842

Copetonas, 29 de marzo 2008.

1 comentario

  1. Hugo Custodio ALEGRE on 30.04.2008 at 14:26 (Responder a este usuario)

    Hola Amigos del Campo :
    Por la presente opino que este gobierno quiere a toda cuesta robar y perpetuarse ,eso no es posible ,para toda persona de bien .Mi opinión es que con el dinero que recaudan ni siquiera crean fuentes de trabajo,para la gran mayoría de vagos .Les comento que he sido una persona de orígen muy pobre ,pero esa situación me llevó a triunfar en la vida(soy médico veterinario) ,debido a mi voluntad y dedicación, ahora me pregunto ,¿por qué los de-
    más no pueden hacer lo mismo que yo?.,sencillamente porque este gobierno es demagógico por lo tanto le conviene la indigencia de los negros vagos.
    El país debe salir adelante a través de la siembre intensiva de hortalizas, verduras , frutas,
    tipo kibuts .Mi idea es sembrar en todos los terrenos fiscales,hacesorados por el INTA, el EJERCITO,UNIVERSIDA -
    DES ,etc. En la actualidad reconozco que el campo es un
    BANCO DE PROTEINAS ,pero aún nos falta más .En cada centí
    metro de tierra debe sembrarse un olivar para que este fruto además beneficie la salud de la humanidad.
    Saludo de Hugo C.ALEGRE LEON

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