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1 Febrero 2008

Mary - Ayer y Hoy - Gobierno Vs Campo

Categoría: Cartas de Lectores – admin – 11:58

A los argentinos evidentemente nos tienen malacostumbrados, y evidentemente esto también se evidencia en nuestros gobernantes. Pasiva expectante de los sucesos que acontecieron ayer en nuestra ciudad capital, y televidente de la reacción de nuestras provincias ante los exabruptos de nuestra “señora” presidente, me animo hoy a expresarme.

Lamentablemente volvemos siempre a lo mismo, soy parte de una generación harta de vivir atada a los miedos y arrepentimientos de las anteriores. Resignados a vivir entre los fantasmas de un golpe a una democracia que más tiene de demostrativa que de otra cosa, resulta que ahora el temor al “golpe” es la excusa perfecta para acallar a los reclamos infundados en malas (por no decir pésimas) políticas de estado que no responden a un plan de crecimiento del país, sino al crecimiento de la caja que manejan sus gobernantes para acaparar súbditos.

Hace menos de una década (ocho años apenas) los argentinos se expresaban en lo que bautizaron “cacerolazo” contra la actitud del estado de meterles la mano en el bolsillo. Hoy se repite la misma historia. En aquel momento los principales damnificados serían los ahorristas, que en aquel tiempo eran los que “debían” ser solidarios con el resto del pueblo… ahora es el campo, la producción agrícola ganadera. Estamos asistiendo al saqueo de nuestra nación… no comprendo como es que aquellos creen que habríamos de permanecer callados. Me pregunto por qué no se propone nuestra clase política, en todo caso, el ser solidarios con lo que menos tienen, ya que mucho de lo que atesoran ahora lo han logrado por medio de movimientos turbios de dinero que se resisten a explicar (nótese casos de corrupción actual como la famosa valija de Wilson para campaña de nuestra presidenta, el dinero en el baño de ministra de economía de la gestión anterior, y tantos otros casos similares no esclarecidos a la fecha – sin incluir en esto el abultado dominio de la familia presidencial que a todos asombra sin que nadie se anime a preguntar).

Resulta que las manifestaciones de los productores no son legítimas para nuestra gobernante, que no se tardará en mandar a sus voceros (los Fernández y demás ministros), y sus fuerzas armadas (D´Elía y Moyano) a colaborar con el sinnúmero de sandeces dichas que derivaron en esta masiva conmoción. Habría que enseñarle a algunos que a veces es mejor quedarse callados en vez de hablar sin saber qué (y cómo) decir. Prefiero pensar que los dichos de nuestra mandataria fueron producto de un “error de cálculo”, antes que entender que existe en ella tal calidad de odio y desconocimiento selectivo. Ellos que se embanderan tras los derechos humanos, y ahora “fieles protectores de la democracia”, son los que mandan a matones a reprimir la expresión popular.

Todo comienza como siempre, detectar una amenaza a la nación, después la paranoia ante la supuesta amenaza que pareciera darles permiso a recurrir a cualquier tipo de herramienta improvisada. Hace algunas décadas, otra presidenta mujer, prefirió generar una fuerza conocida como triple A, y que es blanco de persecución (político-)judicial en nuestros días. Aquello es motivo ahora de repudio, pero nótese la similitud con las herramientas de nuestra ahora presidenta: las fuerzas de Moyano y D´Elia llamadas a amedrentar a los opositores, empujando y golpeando ayer a la gente en plaza de mayo y a los del agro en las rutas. Me pregunto si mi generación quiere dejarle este legado a las sucesoras, y que sea quizás dentro de otros treinta años, cuando nuestros hijos tengan que mandar a buscar por todo el mundo a estos señores para enjuiciarlos.

Cuando los piquetes eran protagonizados por los que ahora son enviados “para sofocarlos” el gobierno hacía la vista gorda. Primero estaba el derecho a huelga antes del de transitar libremente… ahora no nos asombre que ya se haya enviado a la gendarmería a las rutas sumada al ejército de sindicalistas pagos por el gobierno (en realidad por nuestros impuestos) para ahogar cualquier voz que se alce en contra de este gobierno. Nuestra constitución y nuestros derechos están tan manoseados que han perdido completamente el valor para el que fueron creados. No son una guía o pauta para el correcto desempeño de las conductas de la sociedad, más bien son una regla flexible en la que cada gobernante imprime su interpretación y mejor conveniencia.

Argentinos, estos sucesos nos llaman a madurar, dejar atrás los rencores que de poco sirven. A nuestros gobernantes exigimos conciencia de sus actos y aceptación de las implicancias que tiene el puesto que les hemos dado. Por las elecciones que ascendieron a la primera dama a presidente elegimos presidente de una democracia, no mandatario para una monarquía, deje la soberbia de lado y aprenda a ver lo que su pueblo le pide, pues su misión allí no es vengar sus rencores de juventud agotada, sino representar la voluntad de su pueblo (que por lo visto es muy diferente a la suya personal).

La mayoría la eligió, con el apoyo de los sectores del campo inclusive, HAGASE CARGO. Nadie quiere derrocar a nadie, dejemos de una vez por todas de lado esa paranoia infantil y fatalista que les ha causado el ser parte de aquellas conductas golpistas que hoy repudian tanto. Simplemente se pide sea presidente de TODOS los argentinos. Gobierne en dirección al bienestar común (de todos, y no a costa de algunos para otros), instauremos la política de que el esfuerzo vale la pena. Cualquiera que ha tenido contacto con productores agropecuarios sabe que son gente de trabajo de sol a sol, todo lo obtienen bajo su esfuerzo y el esfuerzo de sus familias. Generaciones de familias enteras dedicadas a mantener un campo con el sueño de algún día hacerlo producir, y ahora tienen que ceder lo que producen porque alguien sobre su esfuerzo dispone. Es muy fácil disponer de la caridad de los otros cuando no se dispone ni de la de uno. En estas condiciones de juego es comprensible que en mi generación se geste la necesidad de desempeñarse en otra parte del mundo, más allá de las ataduras de un profundo sentimiento nacionalista y de valoración de lo nuestro, se hace cada vez más difícil creer que el someterse a este masoquismo exacerbado y sostenido sea el camino a un país mejor.

No queremos un golpe, no quisiera tener que contar a mis hijos las terribles historias que alguna vez escuché de la generación de mis padres y de las que la televisión hoy en día se ve atestada. Ya sabemos como pueden terminar las cosas cuando no se apela a la tolerancia, la violencia no ha sido ni será nunca la solución. Confío en que estas situaciones que se suscitan servirán para nuestro crecimiento como nación, fortalecer nuestras raíces. Lamentablemente a algunos estas cosas nos dejan un sinsabor amargo. A nadie le gusta invertir en donde no se reconoce el esfuerzo, y donde parece que obtener rédito fuera pecado. Hace algunas décadas el desencadenante de los movimientos socialistas que resultaron en un golpe, fue el tildar a los empresarios de ricos insensatos, lo que basto para que asociaciones que se autodenominaron fuerzas revolucionarias del pueblo secuestraran y amedrentaran a aquellos que supuestamente acumulaban el dinero. Hoy se ha puesto en este banquillo a los del campo. Los argentinos no queremos volver a recorrer este camino, creo que con las expresiones ayer vistas de diversos sectores esto queda claro. Tenemos una historia que no hemos de olvidar, pero tenemos un futuro por el que proyectar algo mejor para los que vienen. Que el recuerdo del pasado no sea para revivir rencores, sino para evitar cometer los mismos errores.

MSBU

26 de Marzo de 2008

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